"Cuando las empresas no valoran a su personal su única arma para mantenerse vivas es la lealtad"
Las empresas son mucho más que simples unidades de negocio, porque dentro de ellas se llevan a cabo relaciones humanas. Existen muchas quizás se formaron entre unos cuantos amigos en una fiesta y una idea genial. No obstante cuando esa idea empieza a dar frutos y crecer, sus trabajadores empiezan a dejar de ser colaboradores para convertirse en una suerte de peones con gladiadores al servicio del rey, los cuales tienen la obligación de "dar la vida por el reinado y guardar fidelidad sobre todas las cosas" y hacer cada uno el trabajo de 10 en tiempo récord y sin errores.
Cuando esta situación se hace evidente en una empresa se materializa en "renuncias masivas" en cortos períodos de tiempo. Ante este fenómeno las empresas tienen dos opciones:
1. Buscar personal desesperadamente y pintarles a los nuevos fieles un mundo de fantasías y colores, recargar mucho más a los gladiadores que quedan a su servicio y a los que no estén dando la talla decirles las típicas palabras célebres "tu trabajo es horrible, ¿es que ya no sientes compromiso por la empresa?, ¿Es que acaso no te das ccuenta de las oportunidades que se te están dando aquí?", como si estuviéramos en la época medieval.
2. Hacer catarsis, escuchar al personal y tomar esas voces para hacer mejoras en la empresa, con el objeto de que más y más personas quieran formar parte de la organización, tal y como muchos lo sentimos con Google.
Lamentable la mayoría elige la segunda, haciendo que mucho personal valioso se vaya de su reinado, y en ese sentido presencian el más temible de los problemas: Falta de control del grupo.
En mi humilde experiencia (ser líder de dos equipos de trabajo), mis grupos han sido fieles, trabajadores, responsables y amables, pero ¿eso ha sido porque soy "bonita" o simplemente ocupo un cargo de jefe?, pues déjenme decirles que no, ha sido porque trabajo con ellos mano a mano, los escucho, les explico algunas decisiones, los involucro en casi todas las tareas del departamento, los trato de iguales, distribuyo la carga de trabajo lo mejor posible para que puedan dar lo mejor de si, les doy permiso para que hagan sus diligencias personales, en otras palabras, me vuelvo una con ellos. Y eso justamente es la clave para que la organización desde sus núcleos funcionen adecuadamente.
En otras palabras, si se encuentran bajo el fenómeno "Renuncias Masivas", traten de acercarse al más valioso de sus recursos y no recargarlos de tanto trabajo que termine frustrándoles y ahuyentándoles de su reinado.

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