Monday, July 14, 2014

Soy Latina





Siempre me he preguntado por qué ha habido tanta inmigración hacia Latinoamérica... Después de regresar de haber dado un paseíto por este hermoso continente entendí: ¡¡ es que aquí se vive muy rico !!




Cuando vivía en Europa muchas veces cuando estábamos un grupo de latinos hablando, gente de otras partes del mundo que nos escuchaban se quedaban impresionadas de cómo nos relacionábamos tan rápido y además que ¡habláramos la misma lengua! era todo un acontecimiento para quien no hablaba español...

Hace un tiempo habla con un español y me decía que él no se consideraba europeo, y para mí fue algo como inconcebible, porque aquí, en latinoamérica (entiéndase desde México, pasando por las islas del Caribe, hasta Argentina), todos y absolutamente todos nos consideramos latinos y es hasta una suerte de orgullo decir "Soy Latina/o".

Obviamente, al compartir una misma lengua (a excepción de Brasil, pero igual entre el portugués y el español hay muchas cosas que se entienden) todo en términos comunicacionales se hace mucho más sencillo y más rápido; transmitir, reproducir y multiplicar una idiosincrasia se hace de manera sencillamente veloz.

Otro plus de nuestro continente es que goza de hermosos paisajes, que además son acompañados de un sentido de pertenencia demasiado fuerte, por lo que entonces se ven aún más hermosos. Y más hermosos aún cuando aunque no tengamos muchas riquezas económicas y nuestros gobernadores sean unos ineptos, vivir la vida con una sonrisa en la cara siempre y echar broma unos a otros sin conocerse mucho en medio de paisajes sencillamente paradisíacos, de verdad no tiene precio.

En este último viaje, tuve la oportunidad de conocer varias ciudades de Argentina, Uruguay y Brasil, y en todas la gente, normalmente, que te atendía se quedaba un rato contigo y haciéndote conversación, sencillamente ¡ genial !. Hasta que finalmente sucedió un momento muy bellamente latinoaméricano: sentados en un local en Florianópolis, nos hicimos panas de los mesoneros (quienes por su puesto nos recomendaban los mejores tragos de caipirinha), luego de otros brasileros que estaban en la mesa de al lado, y luego terminamos conversando con unos chilenos como si fueran los amigos de toda la vida y hasta nos regalaron un botella de vino tinto de su propia cosecha...


Lástima que tengamos problemas económicos fruto de una cantidad de factores que ahora no vale la pena mencionar, pero si no fuera por eso, ¿quién querría irse de aquí? ¡ si aquí se vive muy bien !


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